Location: San José, Costa Rica.

Violeta es todo menos una mujer ordinaria. Tiene unos ojos verdes chispeantes, que se le aguan cuando me dice que su familia no se sentía segura en ningún lugar hasta llegar a Costa Rica. Es atleta de nado sincronizado, ganadora de cuatro oros en los últimos Juegos Centroamericanos, diseñadora de interiores y más recientemente, becaria de la Universidad para la Paz (UPAZ) en la Maestría sobre Gobernanza Urbana Sustentable.

Además de a Violeta, a Aura Bonilla (colombiana) y a Ronaldys Herrera (cubano) también se les otorgó una beca completa de posgrado. “La UPAZ y el ACNUR entraron en conversaciones para suscribir un acuerdo para facilitar los estudios de Posgrado en la UPAZ para los refugiados y apátridas que viven en Costa Rica. Los términos del acuerdo incluyen un apoyo financiero completo de la UPAZ a los estudiantes presentados por el ACNUR”, comentó el Dr. Juan Carlos Sáenz-Borgo, Decano para Asuntos académicos, Universidad para la Paz.

Cuando una funcionaria de ACAI, la agencia implementadora de ACNUR en Costa Rica, le comentó a Violeta sobre la posibilidad de participar por la beca, Violeta cuenta que no lo dudó: “Era algo a lo que era imposible decirle que no”.

Violeta es de las que ven el vaso medio lleno. Dice que cuando llegó a Costa Rica el último día del año 1993, pasó del invierno total de Rusia, a un florido verano costarricense; eso la fascinó. Ella tenía 6 años y mucho tiempo de estar moviéndose de un sitio a otro sin encontrar la seguridad que su familia buscaba. Llegó hablando dos idiomas que nadie habla en Costa Rica: ruso y georgiano y en el kínder le enseñaban dos que nunca había escuchado: español e inglés. A su mamá el idioma se lo enseñó la tele y a su papá el trabajo. Esta joven de 25 años originaria de Georgia y desde el 2004, también ciudadana costarricense, quiere aportar algo a este país. Le gusta imaginar que puede colaborar con el tema de seguridad ciudadana, sobre todo, con los insumos que está recibiendo en la UPAZ.

“La gente que dice que la experiencia de la UPAZ cambia la vida… tiene razón. Es muy intenso”, dice Violeta, quien inició la maestría el 12 de agosto pasado. Ella va de lunes a viernes a sus instalaciones en El Rodeo, en Ciudad Colón.

Cada estudiante tiene una beca equivalente a $25.000 dólares y cursarán una maestría de un año a tiempo completo en esta universidad creada por mandato de las Naciones Unidas. Aura y Ronaldys cursan los posgrados en Derecho Internacional y Resolución de Disputas y Género y Paz (en línea), respectivamente.

“Luego de años de practicar una disciplina que te exige mantener la respiración, estar en posiciones incómodas y dar un buen espectáculo, la verdad, todo lo demás me parece muy sencillo”, dice Violeta riéndose, aunque acepta que la cantidad de información de los cursos y la exigencia de la universidad son muy altas.

“Estamos muy complacidos de que Violeta, Aura y Ronaldys hayan sido beneficiados con esta posibilidad. Las personas refugiadas tienen muchísimo que aportarle al país y por eso, darles nuevas herramientas educativas será una inversión para ellos, sus familias y comunidades”, expresó Roberto Mignone, representante del ACNUR en el país.

Por su parte, Gloria Maklouf, directora de ACAI, considera que de no existir estas becas, sería sumamente difícil que las personas refugiadas tuvieran acceso a la educación en una institución tan prestigiosa. “Es de reconocer la apertura y sensibilización que la Universidad para la Paz ha tenido en apoyar a estos jóvenes para que puedan alcanzar sus metas”, agregó.

Para más información: Andrea Vásquez Información Pública, ACNUR 2296 0545 ext. 127 vasquez@unhcr.org

Mariela Solís Oficial de Comunicaciones Universidad para la Paz 2205-9000 msolis@upeace.org